En Europa, la industria del calzado es una industria manufacturera tradicional que fabrica un bien de consumo con un alto valor añadido y que forma parte de las industrias creativas y de la cultura y el patrimonio europeo. En 2016, esta industria contaba con 20.300 empresas en las que trabajaban alrededor de 29.000 personas. Actualmente, Europa representa el segundo mercado de consumo a nivel mundial (después de China) y cuenta con el precio medio de exportación más alto.

Los productos fabricados en la UE, impulsados por la creatividad y la innovación, se pueden considerar artículos técnicos, con una base científica, que ofrecen una gran calidad distintiva. Desde 2009 hasta 2016, las exportaciones a países no comunitarios de estos productos han aumentado un 40% en cantidad y un 90% en valor.. Con el fin de mantener esta ventaja clave, la industria de la UE debe continuar invirtiendo en innovación, tanto tecnológica como no tecnológica, y promocionar el alto valor añadido.

En una época en la que las industrias se centran en el consumidor, el calzado de la UE adopta el bienestar del cliente y la sostenibilidad como ventajas competitivas para satisfacer la demanda. Por ello, se debe incluir una mayor conciencia social y de salud a la hora de desarrollar un producto y reexaminar todo el ciclo de vida del producto en cuanto a las prestaciones y la funcionalidad, que habitualmente se percibe como el confort del calzado. El aumento de la esperanza de vida requiere una atención especial para prevenir y aliviar los problemas de salud. Por otra parte, las prácticas de venta y la actitud del consumidor muestran una tendencia hacia la sostenibilidad. Además, la demanda de productos personalizados y diferenciados es cada vez mayor, lo que abre oportunidades para una mayor creatividad a la vez que se garantiza ese confort y se cumple con los criterios sostenibilidad. Los nuevos materiales sostenibles, el ecodiseño y los modelos de marketing son herramientas muy poderosas para aumentar la diferenciación del producto. Por lo tanto, es prioritario dotar a los diseñadores con habilidades creativas e innovadoras y con un mayor conocimiento de la mecánica que determina el confort y la sostenibilidad del calzado.